El encanto de los libros viejos

domingo, 8 de septiembre de 2013

El sábado, con el cielo amenazando a cada momento, con la lluvia que caía inexorable y con los rayos teniendo como blanco a la Provincia de Buenos Aires, pasé un agradable día con los libros. ¿Por qué les cuento esto? Para señalar que la reflexión que voy a contarles a continuación no nació de un terrible aburrimiento, sino de un debate que vengo manteniendo hace rato.
Muchos blogeros tienen miedo de poner en sus blogs fotos, reseñas y comentarios acerca de libros "viejos", clásicos y/o discontinuados. ¿Por qué? Tal vez se deba a que si el libro no es "best seller" o no está de "moda en el mercado" carece del valor que hará que un lector se tome su tiempo para dejar un comentario. ¿Acaso está estipulado que los libros viejos hacen que un blog reciba menos visitas? Terrible.
Los libros jamás pierden su belleza, aunque tengan más de cien años. Al contrario, aumentan sus atributos. Si un libro es viejo, hay que cuidarlo más, vale más. En la imagen que adjunto al comienzo de la nota, pueden ver un ejemplar de edición limitada del Martín Fierro, el clásico por excelente de la Literatura Argentina. Sin embargo, para hacer este debate aún más internacional, por favor observen con atención la próxima imagen:


Este es un Diccionario de la Lengua Española, impreso en España en 1970. Un ejemplar grande y distinguido como ningún otro. ¿Qué diferencia encuentran con los Diccionarios que se venden ahora? ¿Es difícil realizar la comparación con esa foto? Pues descuiden, les traje otra:

 
A pesar de que el ejemplar de Insignia de V&R Editoras es grande y gordito (es lo que estoy leyendo en este momento), nada puede hacer en comparación con el gigante Diccionario. ¿Qué me dicen ahora? ¿No tiene un encanto especial el Libro Viejo?

11 comentarios:

  1. Yo amo y adoro los libros viejitos :3 me encanta su olor y tenerlos es tan lindo. Además muchos son muy buenos y tienen tramas más interesantes que los libros de moda. Siempre que voy a la casa de alguno de mis abuelos logro que me regalen algún libro o leo los que tienen.
    ¡Un abrazo!

    ResponderEliminar
  2. El otro día me encontré con unos libros que tienen literalmente unos 20 años y pensaba leerlos, porque están ahí como abandonados... Personalmente, leo cualquier libro, ya sea nuevo o viejo. Decidí hacer reseñas de lo que sea, porque considero que es importante leer a autores reconocidos también (como Cortázar, Borges, García Márquez, etc). Y también, por otra parte, dar a conocer autores nuevos, que nadie conoce, si es que son de calidad. Porque para mí eso es lo más importante, la calidad :)

    ResponderEliminar
  3. Los libros viejos son geniales!! nosotros tenemos algunos guardados en un ropero que rara vez abrimos, a ver si luego le doy un vistazo, quién sabe si haya algo interesante por allí n.n
    Los libros viejos tienen esa esencia... ese olor y luego la mayoría están escritos de una forma tan peculiar, no sé, me encantan :)

    ResponderEliminar
  4. Pues en casa tenemos algunos libros viejos que han pasado por generaciones y mi hermano mayor es medio obsesivo con la lectura y cada vez que puede se mete a los mercados de pulgas o librerias de libros usados y comprar una cantidad brutal de estas pequeñas joyas, muy diferentes a los libros de ahora, pero con historias igual o quizá más maravillosas que las de ahora, la edad de los libros como los vinos (en muchas ocasiones) son mejores...

    ResponderEliminar
  5. A mi me encantan los libros antiguos, una ves que viaje a Córdoba y entre en una librería de usados, no le podía sacar la mirada a uno con tapa de cuero muy deteriorada, lo abrí y descubrí que era Casanova impreso en el año 1930, fue amor a primera vista. Uno nunca sabe que pequeños tesoros puede encontrar.

    ResponderEliminar
  6. Siempre lo han tenido, no solo por su belleza interior sino lo que contienen y en muchas ocasiones lo que nos relatan, porque hay veces que un libro antiguo exploca como era la civilización antigua de la que desconocíamos hasta entonces... O palabras y frases que son impresionantes pero que se han perdido a medida de que pasan los años.

    Besos.

    ResponderEliminar
  7. Hablando de libros viejos, tengo dos en mi mesita de luz de 1942, que la verdad es una monada, tan viejito el pobre, la historia que tiene!! Me encanta!

    ResponderEliminar
  8. Cualquier persona sabe que, a veces, lo nuevo no es siempre lo mejor y los libros no son una excepción. Todos los libros son únicos, pero sin embargo los libros viejos tienen ... como definirlo... historia? y ese olor que no se encuentra en los libros de ahora y ese tacto!
    Pero si el debate va sobre que no hay mucha gente que deje comentarios en entradas sobre estos libros depende de los seguidores, si se atreven con los libros viejos y si no. Como blogger, yo haría la entrada, porque da igual si no la lee nadie, me gusta hacerlas sean de libros clásicos o de best-sellers.

    Un saludo :)

    ResponderEliminar
  9. No suelo leer libros viejos (principalmente porque donde yo vivo excepto en la biblio en las librerias no suelen venderlos) pero mientras no esten en español antiguo como algun libro que me toco leer para el insti XD no tengo ningun problemas con ellos. De hecho ahora mismo me he acabado el simarillion que ya tiene bastantes años y tengo pensado leer algunas distopias de hace unos años como un mundo feliz y 1984 ^^

    besos :)

    ResponderEliminar
  10. LIBRERIA DE VIEJO

    “Se vuelve lo más deseado, el hallazgo . . . inesperado.”

    Librería de viejo,
    la de aroma añejo,
    librería de usado,
    del tiempo pasado.

    Frecuentes visitas,
    todas exquisitas,
    lugar fascinante,
    misterio constante.

    Pisar laberinto
    del saber, . . . recinto,
    encapsulamiento
    del conocimiento.

    Como en docta gruta,
    emprender la ruta,
    seguir el camino
    de nuestro destino.

    Andar callejones,
    recorrer secciones,
    vagar por pasillos,
    estrechos corrillos.

    Vivencia, existir,
    mundano sentir,
    vitrinas, estantes,
    sorpresas bastantes.

    Mirar ejemplares,
    goces oculares,
    bellos empastados,
    folletos gastados.

    Observar impresos,
    volúmenes viejos,
    textos incunables,
    todos invaluables.

    Colecciones serias,
    las enciclopedias,
    ex libris, cultura,
    el arte es ventura.

    Curioseando vibro,
    ¡bendito es el libro!,
    en manos delicia,
    táctil la caricia.

    Hojeando las obras,
    la vida recobras,
    nostalgia, emoción,
    late el corazón.

    Clásico adorado,
    descatalogado,
    revistas añosas,
    esperan ansiosas.

    ¿Estudiar tú gustas
    las biblias vetustas?,
    esas más antiguas,
    hoy, están exiguas.

    Leyendo, no pecas,
    joyas, bibliotecas,
    de papel alhajas.
    tu ser agasajas.

    Precio, poco importa,
    su edición te aporta,
    sapiencia, instrucción,
    sabia educación.

    Librero anticuario,
    arca, relicario,
    que asilas los saldos,
    opacados, gualdos.

    Bodegas, tapanco,
    Cliente digno, franco,
    de segunda mano,
    Mercader, hermano.

    Repudio a lo injusto,
    el trato más justo.
    alma reconcilia,
    tomos, bibliofilia.

    Preservar el rito,
    lo demás . . . es mito,
    ¡hábito, fiel tradición,
    el hallazgo de ocasión!

    Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
    México, D. F., a 14 de marzo del 2006
    Dedicado al Sr. Fermín López Casillas
    Reg. SEP Indautor No. 03-2007-082112003600-14

    ResponderEliminar
  11. YO . . . EL LIBRO USADO

    “Soy conocimiento, luz y pensamiento.”

    Orgulloso grito
    mi origen bendito,
    nací en una imprenta,
    sin mancha ni afrenta.

    Deseado, . . . amado,
    salí encuadernado
    del taller, cordial,
    de una editorial.

    Crecí en los estantes,
    baldas, confortantes,
    pasé varios años
    en los entrepaños.

    Anaquel, repisa,
    sin correrme prisa,
    me mostré en vitrinas,
    algunas muy finas.

    Probé aparador,
    también mostrador,
    sabia estantería,
    de una librería.

    Por cierto descuido,
    caí en el olvido,
    sólo, sin respaldo,
    viví siendo saldo.

    En bodegas varias,
    sintiéndome paria,
    estuve apilado,
    dañado, . . . cansado.

    Lleno de pesares,
    conocí bazares,
    anduve en las “ferias”
    de las periferias.

    En tianguis de barrio,
    padecí “mal fario”,
    sentí escalofrío,
    toqué suelo frío.

    Sufrí, cual gusano,
    fui de mano en mano,
    de gente ignorante,
    conducta aberrante.

    “Cháchara”, me dicen,
    “viejo”, me maldicen,
    arrancan mis pastas,
    preciosas y castas.

    Me rompen las hojas,
    que lucen añosas,
    me pisan, me avientan,
    mi ser desalientan.

    Hoy, luzco maltrecho,
    mas no soy desecho,
    aunque estoy “usado”, . . .
    quiero ser comprado.

    Respeto exijo,
    con celo prolijo,
    requiero cuidado,
    ser revalorado.

    Pues, no soy “pirata”,
    de tinta barata,
    cultura contengo,
    a eso me atengo.

    Necesito, urgente,
    por lúcida gente,
    ser reglamentado
    y . . . dignificado.

    Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
    México, D. F., a 15 de octubre del 2007
    Dedicado a mi papá, Gonzalo Ramos Amaya (QEPD)
    Reg. SEP Indautor No. 03-2008-071113112400-14

    ResponderEliminar

¡Muchas gracias por dejar un comentario en el blog!