Nanny Books: Cuatro cosas muy graciosas
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jueves, 27 de agosto de 2015

Cuatro cosas muy graciosas


Sí, yo siempre soy ese tercer gatito que se cae. Ayer me pasaron cuatro cosas muy graciosas, y como siempre, iba a contarlas por Twitter (que es donde siempre me desahogo cuando encuentro cosas como estas o estas, o cuando ocurren cosas lindas como estas o estas), pero me di cuenta de que no entraba en 140 caracteres, así que dije: "Esto puede ser una entrada en el blog". Luego, un pajarito completó mi frase con "que a nadie le va a interesar leer". Aún así, aquí estoy:

Cuatro cosas muy graciosas que me pasaron ayer:

Viajando: Estar en el tren en hora pico es lo más estresante para el trabajador que debe tomarlo a diario. Ahí estaba yo, colgada, leyendo un libro (sí, son cuarenta minutos que los aprovecho), mientras escuchaba unas risas muy molestas de dos chicas. Mi primer pensamiento fue revisarme las medias, ya que suele pasarme que me pongo de distintos pares. Pero no, eran iguales. Así que me reviso el pelo en el reflejo de la ventanilla y nohabía nada alarmante más allá de que tenía el flequillo un poco revuelto. Como estaba intrigada, las miré y me di cuenta que el "tema tan gracioso" era el libro. En ese momento estaba leyendo "Malaventuranzas". No, lo gracioso no era el título del libro, ni la tapa, ni yo colgada leyendolo, lo gracioso es que estaba "leyendo". No les dije nada, pero cuando un señor que estaba delante mío, se levantó del asiento (¡aleluya!)... la que se rió de sus caras el resto del viaje fui yo. La más rápida en sentarse, fue la chica rara que leía. ¿Eso es lo gracioso, Nanny? ¿Estás loca? No, no, dejame continuar. Al bajar del tren, en la misma estación donde un par de días atrás me llevé puesta una moto (esta vez miré para los dos lados al cruzar la calle), corrí al colectivo y lo pude tomar (¡aleluya!). Y me tocó el mejor chofer de la historia. La mañana estaba lluviosa, así que a pesar de las chicas del tren y de correr el colectivo, me alegré de no tener que haberme mojado mucho. Ya sentada y de nuevo con mi libro, escuché asombrada como el chofer exclamaba bien fuerte: "Vayan pasando para el fondo que están sirviendo café con medialunas". Obviamente se dirigía a la gente que, de costumbre, se queda parada al comienzo del colectivo, en vez de avanzar para que más gente pueda viajar cómoda. Al rato, el chofer dice: "Está el semáforo en verde, me quiero iiiiiir". En una parada muy concurrida, la gente no paraba de subir y de esperar que los pasajeros que ya estaban arriba hicieran lugar. Y casi por donde me tengo que bajar, el chofer vuelve a hacer un comentario jocoso: "¿No se pueden apurar que me estoy mojando con esta lluvia?" Jajaja, yo no sé si después de que me bajé alguien le dijo algo o qué, pero el chofer estaba muy contento o nuestras vidas peligraban porque estaba muy drogado.


En la escuela: Una vez en clase, mientras le tomo un recuperatorio a un alumno, se acerca una chica y sin decirme nada, se queda mirando para donde estoy. Le pregunto "¿Pasa algo Cristal?", así se llama ella. Y el chico que estaba dando el recuperatorio, me dice: "Es vidrio". La chica molesta, increpa "Dígale que no me llame así". Yo que no entendía, hago las pases entre ambos y cuando la chica ya se estaba sentando, estallo en carcajadas y digo: "Ya entendí". Todo el salón se echó a reír también. Más tarde en el Taller de lectura, estábamos revisando los libros que hay en la biblioteca para comenzar a realizar unas actividades, cuando una chica me dice "Profe, esto es todo muy viejo, ¿no hay nada como Crepúsculo?" Ni siquiera contesté. Seguí buscando y encontré dos ejemplares de Mi planta de naranja lima y dije en general: "Esta historia la recomiendo quién quiere". Viene la misma chica y me dice: "¿Es bonita?" y yo le digo "Sí, es tan triste que no paraba de llorar". Me mira raro y me dice: "Profe, mepa' que no me está entendiendo, tiene que leer más". Cuando la clase finalizó, un poco más tarde de lo normal, ya estaba saliendo feliz, cuando viene uno de los chicos con un pancho gigante y una Coca, todo apurado y... juro que no me di cuenta. La puerta se cerró detrás de mí y el chico empezó "Noooo, profeeee, me dejó afueraaaa, nooo, porque cerró la puertaaaa".

Otra vez viajando: Nuevamente en el tren, saqué el libro para leerlo nuevamente (esta vez ya estaba sentada) cuando se sentó a mi lado una señora, también con un libro. Después de diez minutos donde ambas estábamos tratando de espiar el título que estaba leyendo la otra, nos saludamos e intercambiamos libros. Así, ella quiere encontrar las novelas de la saga Jeremías y yo tengo una cuenta pendiente con Una suerte pequeña. El intercambio duró lo que el viaje, y la señora casi se baja con mi libro... casi, pero un par de gritos, solucionaron el problema.

♥ Una vez en casa, me di cuenta de que me olvidé la campera y el paraguas en la escuela. Mejor dicho, mi hermano se dio cuenta. Yo estaba demasiado feliz leyendo el final del libro como para darme cuenta de que debería dejar de leer novelas policiales: ¡No puedo seguir ni un mapa ni retener mis pertenencias conmigo, menos voy a poder descubrir a un asesino ritualista!


¿Han tenido un día así?
¿En donde todo parece estar dado vuelta?

3 comentarios:

  1. Me reí mucho con tus aventuras Nanny! En cuanto a leer en el micro o tren si viviéramos en otros países viajaríamos gratis, no recuerdo donde fue que leí que para estimular que la población leyera, si viajas en micro y lees un libro, el viaje es gratis!!! Antes tenía la costumbre de leer en el micro pero me perdía tanto en el libro que me salteaba la parada jajaja así que opte por algo más sano, voy escuchando radio teatro, así por lo menos voy mirando por que calle ando, lo mismo cuando voy caminando, voy con mi mp3 y mis radio teatros perdida en mi propio mundo. Sobre el colectivero ojala me tocará alguno así, acá van o muy apurados con la cumbia a todo lo que da o con una cara de bulldog que mata!!!!

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  2. Pues yo me paso los treinta minutos camino al trabajo oyendo musica y creando historias en mi mente porque va el camión con las luces apagadas y nada que me quedo ciega lo intento (y sacar una lamparita me volvería la doctora loca por los siempre de los siempres en mi pueblito) Un beso, lindas aventuras

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  3. Hola :D

    ¿La verdad? La primera no me pareció nada graciosa, por suerte viajo en la misma linea desde hace más de 10 años y los chóferes ya me los conozco, y no hacen comentarios tan **** molestos.(¿?)

    A la segunda historia: a la joven si la entiendo, mi bibliotecaria no me recomendó algo triste, solo una vez y no la pase mal...o sea, en la adolescencia sufrida, mas sufrimiento no es necesario ><

    Pasando por la tercera *sí, leí todo!* Ojala que a mi me pase, por que siempre que trato de ver los títulos de los demás, hasta me caigo, pero no llego a nada y ese lector ni enterad@ de mis hazañas u.u

    La ultima historia de tu día, sí, da risa!! O sea, nop, ni ahí cerca de ser Sherlock


    Saludos desde 〄 Burbujas ☆ Estrellas y Ƹ̴Ӂ̴Ʒ Mariposas

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