Los perros duros no bailan de Arturo Pérez-Reverte

sábado, 20 de abril de 2019


«Nací mestizo, cruce de mastín español y fila brasileña. Cuando cachorro tuve uno de esos nombres tiernos y ridículos que se les ponen a los perrillos recién nacidos, pero de aquello pasó demasiado tiempo. Lo he olvidado. Desde hace mucho todos me llaman Negro.»
Hace días que en el Abrevadero de Margot, donde se reúnen los chuchos del barrio, nada se sabe de Teo y de Boris el Guapo. Sus colegas presienten que detrás de su desaparición hay algo oscuro, siniestro, que los mantiene alerta. Lo ocurrido no puede ser nada bueno; lo sospechan todos y lo sabe su amigo el Negro, luchador retirado con cicatrices en el hocico y en la memoria. Para él es cuestión de instinto, de experiencia sobreviviendo en las situaciones más difíciles. Eso lo lleva a emprender un peligroso viaje al pasado, en busca de sus amigos.
En esta asombrosa novela negra, divertida, tierna y sobrecogedora de principio a fin, Arturo Pérez-Reverte narra con increíble maestría la aventura de un perro en un mundo diferente al de los humanos, donde rigen las mejores reglas -lealtad, inteligencia y compañerismo- y están desterradas toda corrección política o convención social. Un mundo en el que a veces hay clemencia para los inocentes. Y justicia para los culpables.

Libro único
Datos adicionales:
Ya a la venta
Alfaguara
Penguin Random House
168 páginas

Sobre el autor:



Arturo Pérez-Reverte Gutiérrez (25 de noviembre de 1951) es un escritor y periodista español, miembro de la Real Academia Española desde 2003. Antiguo corresponsal de RTVE y reportero destacado en diversos conflictos armados y guerras.
Las novelas que tienen de personajes a animales siempre me emocionan hasta las lágrimas, logran llegarme de una manera más profunda y desde las primeras páginas les tomo cariño. Los perros duros no bailan no fue la excepción, aunque tengo una relación de amor odio con las publicaciones y dichos del autor.

¿Puede ser una novela protagonizada con animales hecha para adultos? Claro que sí y no es necesario recordar que las fábulas que hoy se dan en la escuela primaria fueron hace muchos siglos la educación moral de gente adulta. Sin embargo, hay que aclarar algo. Generalmente hay dos tipos de visión sobre este estilo de historias: los animales se comportan como animales en un mundo animal (ejemplo, mi amada saga de Gatos Guerreros) o los animales se humanizan y su mundo persigue las reglas del nuestro. Este último caso es el que se da en esta novela.

Negro fue un perro de pelea, pero ahora sus días son tranquilos, todos lo conocen y lo respetan, sin embargo, sufre pesadillas lúcidas de vez en cuando, recordando garras y colmillos, sangre, mucha sangre. La historia narrada por el protagonista rápidamente nos mete de lleno en el problema que nos quitará el sueño. Hay dos perros desaparecidos y Negro debe descubrir qué fue de ellos y salvarlos si eso es posible.

La historia parece sencilla, un policial como cualquier otro. Sin embargo, la rica narración y el elenco de personajes son los principales pilares que refuerzan la novela. Usar una primera persona como sujeto de narración nos acerca inmediatamente a los hechos, a los sentimientos y a las injusticias. Las sufrimos con Negro, y saberlo animal, saberlo perro, incapaz de cambiar las reglas del juego, nos rompe el corazón aún más. No todos los canes son iguales y la variedad de razas que se presentan forman parte de la personalidad que se le asigna a cada personaje. Nos podemos sorprender con las cualidades de cada uno, con los giros que sus instintos les proponen.

En toda la novela se clama un reclamo por los derechos de los animales, por la prohibición de las peleas de perros, por hacer justicia ante el maltrato. La historia te lo hace sentir sin la necesidad de ponerse a reflexionar demasiado al respecto y algún que otro avispado puede también trasladar la figura de los perros como arquetipos de otros sujetos de nuestra sociedad. No es indispensable esta transposición, esta lectura, pero puede hacerse también.

Un tema importante y polémico a raudales es la inserción de críticas veladas al feminismo. Si bien el personaje de Negro justifica su machismo por sus instintos animales y de vez en cuando se deja caer frases que lisonjan a la mujer, en general la mirada es oscura en este punto. ¿Es esto tan importante como para negar una lectura? Queda en cada cual tomar una postura.

En definitiva, Los perros duros no bailan me hizo emocionar hasta las lágrimas y también reírme un poco. Una lectura entretenida y fácil que nos paseará por las emociones nobles de los animales, la injusticia, la amistad y el instinto. Queda recomendado.


2 comentarios:

  1. Hola.
    Había visto el libro pero hasta ahora no había visto ni una reseña. No es un libro que yo suela leer pero me encantan los animales y se que voy a disfrutar este libro (ademas de llorar).
    Gracias por la reseña.
    Nos leemos.

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  2. ¡Hooooooola!
    Ay, la verdad es que no estoy segura de si disfrutaría de este libro, pero de todos modos me lo voy a llevar anotado para ver qué tal. No estoy segura de si me gustará porque la verdad es que no es mucho de lo que suelo leer y/o disfrutar, así que ya veremos. De momento me lo anoto y me lo dejo en la mira :3
    ¡MIL GRACIAS POR TU ASOMBROSA RESEÑAAAAA, Nannyyyyy! ESCRIBISTE UNA ENTRADA ASOMBROSA y atsfdyguh sin duda adoré venir a leerte y conocer tu opinión sobre esta novela :D
    ¡Un beso! Nos leemos :)

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